EN ESTA EDICIÓN
- Cuando el miedo toca la puerta: la respuesta de una iglesia hispana en Omaha
- Abraham Díaz, tejer redes para humanizar la frontera
- Construyendo la Fe
- Un Momento de Anabautismo: José, Egipto y la experiencia migrante
Cuando el miedo toca la puerta: la respuesta de una iglesia hispana en Omaha
por Adriana Celis
La voz de Yanira López graduada del programa de Certificado de Postgrado en Estudios Teológicos de AMBS, sonaba serena, cálida y paciente mientras respondía cada pregunta. Sin levantar el tono y con la tranquilidad de quien ha aprendido a acompañar a otros en tiempos difíciles, compartía una reflexión que ha marcado su ministerio: Dios no puede encerrarse en una caja ni limitarse a las cuatro paredes de una iglesia.
Yanira sirve como pastora junto a su esposo José en la Iglesia Manantial de Agua Viva de US Mennonite Brethren, en Omaha, Nebraska. Ella también es graduada del Seminario Bíblico Anabautista Hispano SeBAH. Desde allí acompaña a una comunidad hispana que, aunque no ha sido directamente afectada por operativos migratorios recientes, vive bajo una creciente sensación de incertidumbre.
En Omaha no se han producido movimientos drásticos contra las comunidades migrantes hispanas. Sin embargo, el ambiente ha cambiado. Los rumores sobre redadas y deportaciones masivas circulan constantemente entre las familias. Las conversaciones después de los cultos, las llamadas telefónicas y los mensajes compartidos entre amigos reflejan una preocupación que se ha ido instalando poco a poco en la vida cotidiana de muchas personas.
“Es como sentir que el viento sopla frío en pleno verano”, describe Yanira al hablar sobre la ansiedad que percibe entre los miembros de su congregación.
Para muchas familias, el temor no siempre proviene de una amenaza inmediata, sino de la incertidumbre. Es la angustia de no saber qué puede ocurrir mañana. Es la sensación de vacío y soledad que acompaña a quienes viven pendientes de noticias, rumores o cambios en las políticas migratorias. Frente a esa realidad, la iglesia ha decidido responder de manera práctica.
Además del acompañamiento espiritual, la congregación se ha involucrado activamente en diferentes procesos migratorios que enfrentan algunos de sus miembros. Entre ellos se encuentran solicitudes de permisos de trabajo, procesos de asilo, visas humanitarias y trámites de ciudadanía.
Yanira considera que brindar apoyo emocional es importante, pero no suficiente.
Por ello, la iglesia también ha buscado alianzas con congregaciones angloamericanas para ayudar en necesidades concretas, como el transporte de personas que deben asistir a audiencias judiciales o la búsqueda de abogados que ofrezcan servicios legales pro-bono.
La llegada reciente de varias familias venezolanas ha incrementado la necesidad de acompañamiento dentro de la congregación. Entre los casos que Yanira recuerda con mayor claridad está el de un joven que debía presentarse ante la corte después de haber sido detenido por autoridades migratorias. En aquel momento, la iglesia no solo le brindó apoyo espiritual y emocional, sino que también preparó cartas de recomendación que respaldaban su participación en la comunidad de fe.
Para Yanira, la misión de la iglesia consiste en caminar junto a las personas en medio de sus luchas y responder de manera práctica a sus necesidades. Por ello, la congregación también participa en iniciativas de apoyo a otras comunidades de fe. Uno de esos esfuerzos fue la recaudación de fondos para una iglesia en Kansas que sufrió un incendio. A través de la venta de pupusas y otras actividades comunitarias, los miembros lograron reunir recursos para colaborar con la recuperación de la congregación afectada.
“Así usamos nuestros dones y nuestras habilidades, aun en medio de nuestras propias crisis y necesidades”, afirma Yanira, convencida de que la solidaridad es una de las expresiones más concretas del Evangelio.
Abraham Díaz, tejer redes para humanizar la frontera
por Adriana Celis
Frente al muro que divide Ciudad Juárez, Chihuahua (México), de El Paso, Texas (Estados Unidos), la sonrisa de Abraham Díaz refleja la convicción de quien ha decidido buscar soluciones donde otros solo ven obstáculos. Abraham habla de alianzas, abogados y talleres migratorios. Mientras la frontera suele asociarse con odio, división y racismo, su trabajo consiste, precisamente, en construir puentes.
Como Coordinador del Programa de Inmigración del Comité Central Menonita (MCC) para la Región de los Estados Centrales, Díaz lidera desde McAllen, Texas, un modelo de respuesta diseñado para enfrentar uno de los mayores desafíos de la frontera entre Estados Unidos y México: la falta de recursos y el aislamiento que experimentan muchas organizaciones locales que acompañan a personas migrantes.
Para Abraham, la respuesta a la crisis migratoria no puede limitarse a conocer la situación y observarla desde la comodidad de los hogares. “Hay mucho más trabajo que se puede realizar”, afirma. Para ello, es necesario construir redes de apoyo capaces de fortalecer el trabajo que ya realizan las iglesias y las organizaciones comunitarias en el terreno.
Por tal razón, una parte fundamental de su labor consiste en identificar iniciativas locales y conectarlas con recursos, asesoría y alianzas estratégicas que les permitan ampliar su impacto. A través de este modelo, MCC impulsa un ecosistema de apoyo basado en cuatro áreas principales: recursos financieros, orientación legal, espacios de diálogo comunitario y herramientas de incidencia pública
El objetivo es transformar la preocupación de las comunidades de fe en acciones concretas que respondan a necesidades reales.
Uno de los aliados de este esfuerzo es el Americas Immigrant Advocates Center (el Centro de Defensa de los Inmigrantes de las Américas), organización que brinda representación legal a personas migrantes detenidas que califican para obtener su libertad. Otro ejemplo es Engineering Solidarity (Ingenieros Solidarios), organización que colaboró en la construcción de baños y duchas en un centro migratorio de Reynosa, Tamaulipas en México, mejorando significativamente las condiciones de higiene y salubridad para quienes permanecen allí.
Las alianzas también se extienden a las iglesias locales
En San Antonio, Texas, MCC otorgó apoyo financiero a tres congregaciones para desarrollar talleres denominados “Conozca sus derechos migratorios”. Estas capacitaciones fueron dirigidas por abogados especializados en legislación migratoria y permitieron a muchas familias acceder a información confiable sobre sus procesos legales.
Al mismo tiempo, congregaciones angloamericanas que no experimentan directamente la realidad migratoria también han decidido involucrarse. Una iglesia en Iowa, por ejemplo, participó en uno de los Learning Tours organizados por MCC para conocer de primera mano la situación en la frontera. Como resultado de esa experiencia, la congregación promovió una campaña de recaudación de fondos destinada a comprar ropa de invierno para personas provenientes de Centro y Suramérica que enfrentan por primera vez temperaturas extremas.
Para Abraham, existen múltiples recursos disponibles para las iglesias que desean involucrarse. Por ello, hace un llamado a las congregaciones a participar en espacios de formación, sumarse a los Learning Tours y ejercer una ciudadanía activa dialogando con representantes locales y legisladores sobre las necesidades de las comunidades migrantes.
“Estar dispuestos a ser iglesia”, afirma, significa convertirse en la voz de quienes muchas veces no tienen voz. Afirma Abraham Díaz.
Construyendo la Fe
por Building Faith
JUNIO: ESPERANZA CUANDO NOS SENTIMOS SOLOS
Las potencias mundiales de la época, Babilonia y Asiria conquistaron Israel y Judá. Algunas personas se quedaron en sus hogares, pero ahora estaban sometidas al dominio de gobiernos extranjeros. A otras las deportaron de sus hogares y las obligaron a emigrar a nuevos lugares…
Dios nos dio esperanza cuando tuvimos que abandonar nuestros hogares y a nuestras familias.
Haga clic aquí para la práctica de la fe: Esperanza cuando nos sentimos solos – BUILDING FAITH CONSTRUYENDO LA FÉ
Un Momento de Anabautismo: José, Egipto y la experiencia migrante
¿Qué ocurre cuando una persona es arrancada de su tierra y debe aprender a vivir entre culturas diferentes? En este episodio de Un Momento de Anabautismo, exploramos la historia de José y la migración de la familia de Jacob a Egipto desde una perspectiva poco común: la de los encuentros interculturales.
A través de Génesis 37–50, descubrimos cómo José experimentó el desarraigo, la adaptación cultural, los prejuicios y las oportunidades que acompañan a la vida de los migrantes. Reflexionamos sobre su transformación al llegar a Egipto, su integración en una sociedad poderosa y compleja, y la manera en que sus dones y capacidades terminaron bendiciendo tanto al pueblo egipcio como a su propia familia.
También analizamos las tensiones culturales entre egipcios e israelitas, las percepciones que tenían unos de otros y las formas en que ambas comunidades fueron transformadas por su convivencia. Además, ponemos esta historia en diálogo con la experiencia de Daniel en Babilonia, observando distintas maneras de vivir la fe y la identidad en contextos extranjeros.
Desde una perspectiva anabautista, este episodio nos invita a reflexionar sobre la hospitalidad, la justicia, la dignidad de las personas migrantes y el llamado de la iglesia a construir comunidades donde el encuentro con el extranjero sea una oportunidad para el servicio mutuo y la reconciliación.
Porque, como nos recuerda la historia bíblica, el pueblo de Dios siempre ha conocido lo que significa ser peregrino, extranjero y migrante. Y quizás por eso tiene tanto que decir en un mundo marcado por el desplazamiento, las fronteras y la búsqueda de un lugar al que llamar hogar.






